Hay problemas de marketing que se arrastran meses. La web que todos saben que hay que cambiar, la campaña que nunca sale porque falta “una cosa más”, el perfil de LinkedIn que no dice lo que hacés hoy. No son difíciles, pero nunca son lo más urgente del día.
El 5-Day Sprint existe para esos problemas. Elegimos uno, acordamos qué entra y qué no, y trabajamos cinco días hábiles seguidos hasta cerrarlo.
Cómo es la semana
- Día 1, entender y priorizar: reunión de arranque, revisión de lo que hay y definición de qué vamos a entregar exactamente.
- Día 2, diseñar la solución: estructura, mensajes y plan.
- Día 3, construir: textos, diseño, campaña o lo que corresponda.
- Día 4, revisar y probar: lo vemos con vos y ajustamos.
- Día 5, entregar o lanzar: te llevás lo acordado y los próximos pasos por escrito.
Según el Sprint, lo que te llevás el viernes es una estrategia lista para ejecutar, una pieza terminada o una campaña lanzada.
Qué tiene que estar listo antes
Los cinco días arrancan cuando tenemos los accesos y los materiales. Si el lunes hay que esperar la contraseña de la web o la foto del equipo, la semana se come un día. Antes de empezar te mandamos una lista corta de lo que necesitamos.
Cuándo no conviene
Si el problema no entra en cinco días, te lo decimos y buscamos otro formato. Un rebranding completo o una web desde cero suelen ser proyectos más largos. Tampoco tiene sentido si lo que necesitás es alguien que publique y gestione todas las semanas: para eso está el mensual.
Y en campañas, el día 5 la campaña se lanza, pero los resultados llegan después: los anuncios necesitan unas semanas para aprender. Por eso muchos Sprints de anuncios siguen con un acompañamiento mensual.
Qué Sprints hay
Entre otros, tenemos Brand Clarity, LinkedIn Authority, Founder Content, Website Conversion, SEO + IA, Meta Ads y Google Ads. Cada uno tiene su alcance y su precio publicados en 5-day-sprint.com.