Hace un año, quien buscaba proveedor escribía tres palabras en Google y abría cinco pestañas. Hoy cada vez más gente le escribe a ChatGPT algo como “necesito un software para armar los turnos de una residencia de 150 personas, ¿cuáles me recomendás?” y se queda con la respuesta.
Esa respuesta no sale de la nada. Cuando el asistente busca en internet, lee páginas, las resume y a veces las cita. Si tu web no se deja leer o no dice con claridad qué hacés, para quién y dónde, no entra en la conversación aunque seas la mejor opción.
Qué miran las IA antes de nombrarte
Cada herramienta tiene su forma de buscar. Gemini se apoya en el índice de Google; ChatGPT usa, entre otras fuentes, el de Bing; Claude y Perplexity tienen sus propios buscadores y rastreadores. Lo que tienen en común es que necesitan poder entrar a tu web, entender de qué se trata y encontrar frases que respondan la pregunta concreta que les hicieron.
Por eso el trabajo se parece mucho al SEO de siempre, con dos diferencias: importa más la claridad que las palabras clave, y lo que dicen otros sitios de vos pesa bastante.
Siete cambios que podés hacer este mes
- Dejá entrar a los rastreadores. Revisá tu robots.txt: si bloquea a GPTBot, OAI-SearchBot, ClaudeBot o PerplexityBot, esas herramientas no pueden leerte.
- Decí qué hacés en una frase que se pueda copiar. “Software que arma los cuadrantes de turnos rotativos para centros 24/7 de 50 a 600 personas” sirve. “Soluciones innovadoras para tu equipo” no sirve para nadie.
- Sumá datos estructurados. Es un bloque de código invisible que le dice a Google y a las IA qué tipo de negocio sos, dónde estás, qué vendés y quién está detrás.
- Armá una sección de preguntas frecuentes con las preguntas reales que te hacen en ventas, respondidas en dos o tres oraciones directas.
- Mostrá prueba verificable: clientes con nombre, números con período y fuente, el equipo con cara y apellido. Una IA tiende a repetir lo que puede respaldar.
- Registrate en Google Search Console y en Bing Webmaster Tools, y mandá tu sitemap a los dos.
- Agregá un archivo llms.txt con un resumen de quién sos y tus páginas clave. Es una propuesta reciente y no todos los modelos lo leen todavía, pero cuesta media hora.
Lo que pasa fuera de tu web
Las IA cruzan fuentes. Si tu web dice una cosa, tu perfil de LinkedIn otra y en Google Maps figurás con un nombre viejo, la respuesta sale confusa o directamente no te nombra. Vale la pena ordenar los perfiles, aparecer en directorios de tu rubro y conseguir que algún medio o socio hable de lo que hacés.
Cómo saber si está funcionando
Armá una lista de 10 a 15 preguntas que haría tu cliente ideal y hacéselas a ChatGPT, Gemini, Claude y Perplexity. Anotá quién aparece, en qué orden y qué fuentes citan. Repetí la misma prueba una vez por mes. Es manual y algo artesanal, pero hoy es la forma más honesta de medirlo.
Una advertencia: nadie puede garantizarte que una IA te recomiende. Lo que sí se puede es darle todo lo que necesita para hacerlo, y en la mayoría de los rubros la competencia todavía no lo hizo.
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